viernes, agosto 05, 2005

En agosto... Rapsodia



"El ser humano será más humano
cuando tenga conciencia
de que hay aspectos de la realidad
que no puede manejar"
Arica ha despertado últimamente nublada, con brisas heladas que cruzan las calles de día y de noche e incluso con finas garúas que pintan de oscuro los cerros que rodean mi ciudad; pero el frío es leve, muy leve, a diferencia de mi catarsis, de mis sentimientos, reflexiones, acciones y reacciones que me dejó Rapsodia en Agosto. Quizás puedo decir que ya estoy viejo para no haber visto antes esta película de Akira Kurosawa, quizás este post será anacrónico, y quizás muchas cosas más, pero recién vi esta cinta ayer y disfruté al máximo de cada uno de los símbolos que armaron esta historia al otro lado del mundo.

La guerra y sus cicatrices, sus heridas y dolores. La inocencia de una rosa vieja sobreviviente de la hecatombe, el encuentro con los niños, con la esperanza y la exhumación de los recuerdos enterrados por el olvido, por el mezquino orgullo y por el paso del tiempo debajo de nuestros ojos, se confabularon para edificar esta joyita del cine. Y a grandes rasgos trata la historia de una anciana que pasa unos días con sus nietos, conversando, descubriendo recuerdos, reinventadose la vida a raíz del encuentro de un hermano olvidado y observando desde la vejez y la juventud cómo se escribió la historia que les marcó la puta guerra, con la puta bomba y las otras putas que también estuvieron en el baile.

Mañana se cumplen 60 años desde la masacre, y para los siguientes tres días la espera cruel de lo que sería el inicio de la segunda rapsodia dolorosa de nuestro historial de especie inhumana. Hiroshima y Nagasaki absorbidas por el odio encapsulado, para ser condenadas las generaciones venideras a caminar al ritmo de esos boleros que de tanta pena en sus melodías, se hace imposible seguir el ritmo de sus sones. Porque además hay un ojo que los vigila, es un ojo solitario y gigante, malévolo como la serpiente que nada bajo la cascada y como las hormigas que se apoderan de la rosa que en su apogeo se abre para entregar el color de su trabajo.

Recordé mis historias de infancia en Santiago, de barro, protestas y violencia en tiempos color gris, recordé mi llegada a Arica y así una serie procesos donde he recogido pedazos de otras historias, como la que hablé en un post en mi blog de mi encuentro con los viejos afrodescendiente cuya vida también está marcada por una guerra, por una chilenización macabra que los obligó a huir, esconderse y mimetizarse entre las aceitunas del valle, hasta transformarse en seres transparentes, casi invisibles. Por eso no entiendo cómo en mi querida Arica aún celebramos efemérides bélicas, hablando de victorias y triunfos, y olvidando que una guerra solo produce víctimas… solo eso, víctimas.

Hoy estamos a la espera de las conmemoraciones que nos recuerdan la maldad de nuestra especie, a la espera de los rezos, de los ritos, de las tradiciones y de cada una de las costumbres íntimas y públicas que se harán en la tierra y en cada uno de los mundos que habitan en ella. Hoy también amaneció nublado en mi tierra, con nubes menores a las de Rapsodia en Agosto y con dolores menores a los de la tierra nipona, pero con nubes y dolores al fin que nos seguirán acompañando en este trote que conocemos como vida, en este hermoso trote que sigue los latidos de nuestra historia formadora y que muchas veces dejamos de oír hasta que nos damos cuenta que salió corriendo en medio del viento porque el dolor de la identidad olvidada se le hizo insoportable.

10 comentarios:

Marianela Fornes Carcamo dijo...

Que tremenda nostalgía amigo, estos días también en mi hacen estragos en la conciencia y en el alma, y que bueno que descubriste la poesia en dicha pelicula, siempre es maravilloso redescibrir que estamos vivos. cariños marianela

pedro dijo...

me parece interesante tu reflexion sobre las guerras, lastima que aun pasen los años seguiremos celebrando la muerte y el dolor con alegria en nuestros rostros. lastima que asi es y asi sera....

Marianela dijo...

Es importante lo que tú dices en relación a nuestro ser, a nuestro espirítu , me toca profundamente porque percibo tú sensibilidad y el deseo de poder profundizar en tú ser interior.

pablo dijo...

60 años atras y no hemos aprendido nada... al parecer eso de no tener memoria es colectivo... no se aprende de lo vivido...

yhallo dijo...

Aplaudo tu espíritu, los conceptos el apasionamiento por un tema a conversar periódicamente

Haller dijo...

Repito y repetiré..Homo hominis lupus...el hombre es el lobo del hombre. El terror de las bombas no es de los muertos sino de los sobrevivientes y sus hijos que vieron arruinadas sus vidas por el destello de un pequeño sol. Imagino que después el rumor de los aviones en el cielo nipón les traía a la mente la frase aparecida en La Guerra de los Mundos de Wells. "¡La muerte! ¡La muerte viene! ¡La muerte!"

Gustavo dijo...

Absolutamente convicente, absolutamente. Parece que la película está llena de contenido y cargada emocionalmente.

Leer este post me hace pensar que hay una lista larga de películas que no he visto y que creo debería ver, por diferentes razones. Algunas de ellas ya las vi, como Odisea en el espacio 2001 (la comenté en uno de mis primeros post), La Naranja Mecánica, y varias otras más.

Creo que Rapsodia en Agosto será parte de la lista. Una buena película NUNCA es anacrónica.

Muy buen post, saludos.

Canal Desierto dijo...

Gracias por los comentarios, por el tiempo, por el cine y por la paz. Hoy ya es 9 de agosto y se cumplen 60 años de la segunda bomba atómica en Nagasaki... Rapsodia en Agosto...

Haller dijo...

Alcance...la frase aparece en el libro de H.G. Wells...no en la película de Spielberg.

El Hincha dijo...

Hola Gerardo!
Cierto es que estas fechas obligan a remover los pensamientos para fijarlos en aquello de lo que estamos construidos. Somos parte de nuestra historia, incluso de aquella que no queremos ver o que nos cuesta reconocer.
Muy buen blog, seguiré leyendo... y gracias por tu comment.

Saludos,