sábado, abril 29, 2006

Drexler para finalizar abril

En mi último viaje a Antofagasta, junto con el paseo por los recuerdos de los años de universidad y de las primeras experiencias laborales, en el reencuentro con los amigos, las calles, los soles, el mar y los pasajes de mi vida de un pretérito cercano; recogí varios nuevos recuerdos que me traje a Arica, y junto con ello un cd que por estos días me tiene muy pegado oyéndolo mientras trabajo. Se trata de Jorge Drexler, ese uruguayo que muchos conocimos por la canción "Al otro lado del río", la que ganó el Oscar, por la cinta "Diarios de Motocicletas" y que es mucho, pero mucho más que ese farandulero premio.

Abril para Drexler y su disco Eco sonado todo este mes en mi pc, me quedó con una de las muchas canciones que he tarareado estos días.





Se Va, Se Fue

Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba sólo, en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir,
como si un peso comenzara a ceder,

se va,
se va,
se fue…

Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya ni siquiera porqué,

se va,
se va,
se fue…

Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final,
hay que pensar que la tristeza también

se va,
se va,
se fue…

lunes, abril 24, 2006

Recuerdos sin hebra

"Mi paso ha retrocedido
cuando el de ustedes avanza
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido"
Violeta Parra - Volver a los 17

Estoy a una semana de dejar mi trabajo en El Morrocotudo, para integrarme al equipo de la Gobernación de Arica. Un tránsito inesperado, un proceso de aprendizaje y una oportunidad que no puedo dejar pasar.

Los recuerdos del inicio de nuestro diario, que no es diario, pero que sí es plaza, almacén de barrio, ágora, paradero, micro, tren o lo que sea; de este lugar de encuentro para conversar, se me cruzan en una mezcla de palabras, sentimientos y emociones, donde no hallo la punta para desenhebrar la madeja y comenzar esta historia. Pero qué más da, si ya está sobre mis ojos los recuerdos de un septiembre en martes 13 y su primera publicación titulando la oscuridad de una noche en Arica sin energía. Los recuerdos, los logros, las metas, las satisfacciones y premios que fui recogiendo de cada texto leído, de cada conversación, de cada sorpresa, para crecer bastante, pero no lo suficiente, por el camino recorrido.

Domingo en la noche, aunque ya es lunes en sus primeras horas. Y recordé esta canción de la Violeta, la que más me gusta porque al oírla me mueve hasta las tripas, mientras comparto algunas letras sueltas para este medio que nunca fue mío y que siempre será nuestro.

martes, abril 18, 2006

Otro de los tantos regresos

Perdón por la demora... ahora regreso caminando

domingo, marzo 26, 2006

Aún Soy Un Detenido Desaparecido

Aún sigo siendo un detenido desaparecido. A los 32 años perdieron mi rastro y mi mujer desapareció conmigo. Desaparecí muy joven, cuando me dijeron que sería padre. Desaparecí cuando aún no quería desaparecer. Desaparecí en Argentina. desaparecí en la sierra. Desaparecí llamándome Gerardo Espíndola, con mi esposa de nombre Rita Ales y en su vientre mi hija de dos meses y que aún no conozco.

Y no alcancé a disfrutar la alegría de ser padre. Pasaron tres años para conseguir con mi esposa concebir a nuestra María Victoria, que fue salvada de la muerte y entregada a su abuela materna. Pero aún no la conozco.

De Córdoba me fui a la Sierra, en búsqueda de la calma no encontré sosiego. Mi oficio de comerciante y mi pequeña farmacia no alcanzaron para protegerme de la dictadura. Mi mujer, asistente social tampoco se salvo de ello.

Nuestro trabajo en una organización social poniendo techos en barrios de obreros y el pensamiento ajeno a la dictadura nos pasaron la cuenta.

Y ya creo que morí, así lo han dicho, así lo han querido hacer saber. Y mi mujer también creo que murió, su destino estaba escrito al momento del parto y los diálogos que hablaban de una sobredosis de anestesia o una inyección de aire después de dar a luz.

Desaparecí joven, en medio de la alegría de ser padre, en el amor de mi mujer.

Desaparecí en la sierra.

Desaparecí en 1977, un año antes que yo naciera.


"Escribí esto en AtinaChile al cumplirse otro año más del inicio de la dictadura en Argentina.

Unas palabras para no olvidar, en recuerdo de MI TOCAYO de nombre y apellido …que nunca hizo daño y que partió a la sierra”.

viernes, marzo 24, 2006

Viajando, viviendo, recordando

De vuelta al nido
Arica con sol y calor

Estuve tres días por allá en el centro. Santiago y mis orígenes a fines de los 70 resumidos en algunas horas caminando por las calles junto a los autos, edificios y un país en desarrollo que a veces no alcanzamos a dimensionar desde este extremo. Abrazos y saludos para los que conocí, abrazos y cariños para los que reencontré y así fueron pasando los minutos en mis días en la capital.

Menores fueron las horas de mi tiempo en Valparaíso, pero no así fue la intensidad de este puerto. La noche y las luces en los cerros con mi amarillo fetichismo de brillos nocturnos dibujados en la nada. Mi encuentro de frente con cerros de colores, escaleras interminables, esquinas recién salidas del sacapuntas y una ciudad con cuerpo, con historia y demasiada pasión.

Fue así de extraño el momento de descubrir que Valparaíso no es una ciudad, sino que es poesía. Caminar entre versos, palabras y rimas, observar a lo lejos cómo una gaviota lleva en su pico una palabra y cómo esa palabra se transforma en oda junto con los barcos en el puerto.

Me sentí a gusto en la esquina esperando a que la metáfora cambiara a luz roja para cruzar una calle. Me sentí a gusto al pararme en el centro de una avenida para apreciar la frontera de los sentidos. Me sentí y me senté en una escalera a ver como desde el techo de una vieja casa salía volando un poema.

Hoy ya estoy en mi Arica con sus otros poemas, sus otras historias y con mi blog reparando en el recuerdo de estos días que pasaron.

miércoles, marzo 22, 2006

Noche Porteña

Valparaíso
Primera noche de otoño

La noche está helada, la luna más quieta que de costumbre, los cerros iluminados en una ciudad que duerme, yo escribiendo, Playa Ancha me acoge, unos perros ladran, las casas se observan, su arquitectura me coquetea, tantas vueltas en auto me dejaron mareado. Y las calles están vacías, algunas ventanas permanecen iluminadas, el teclado suena con fuerza el camino de este texto y después de 27 años dando vueltas por la vida, al fin conocí Valparaíso.

lunes, marzo 13, 2006

Estado de Sitio

Situado en el centro del espacio, los ojos hacia el cielo y una sonrisa que se mueve y sale volando por una brisa azul, como aquellas de los días de verano cuando solo una mínima nube es un blanco lunar en el filmamento.

Situado en el centro del espacio busco el punto de la felicidad que marca el inicio de una hebra, que luego es hilo, piola, soga y cuerda para amarrala en el cuello y colgarme de la sublime gracia que me hace sonreír. Atarla a mis pies o en mi muñeca izquierda y mi muñeca derecha, para no olvidar y recordarla cada vez que miro al oriente o al poniente.

Situado en el desierto caminando por la ruta seca de una vida pasada y los pasos que otros marcaron la huella que hoy recorro, recogiendo recuerdos y guardando experiencias que no son mías, pero que en algún momento me auydarán a seguir esta seca ruta iluminada.

Situado en este momento de mi vida recorrida.

Situado frente al mar, la cordillera, el sol y los valles.

Situado frente a mi reflejo que a veces desconozco.

Situado para mirarme, saludarme, presentame y conocerme.

Situado en este sitio donde escribo.

Situado en la palabra.

Situado en el silencio.

Así de simple. Situado en este momento.

viernes, febrero 24, 2006

Se Detuvo

Si el tiempo me dijera "detente un rato, que yo me detendré contigo", me sentaría en una cuneta de la esquina y obsevaría cómo el resto de la gente camina y los vehículos se mueven. Yo con mis manos en la nuca, de seguro preferiría solo contemplar el cielo.

Y es que por momentos me siento viviendo lo mismo cada día; oficios, olores, rutinas y sabores similares de esta vida siguiendo micros y capeando soles, tecleando códigos y leyendo rayas.

Pero el tiempo me habló, se sentó a mi lado y se detuvo... yo escribí en mi blog.

viernes, febrero 03, 2006

Reviviendo, Recordando

"Una de mis entretenciones favoritas en las tardes de invierno
era escribir palabras sobre el vaho depositado en los vidrios.
Letras grandes que recuperaban la limpieza de los cristales
y a través de las cuales observaba la calle,
las casas de los vecinos, el ir y venir de la gente".
Ramón Díaz Eterovic -
Mi Padre Peinaba a lo Gardel



Hoy día amaneció muy nublado. Anoche cayó una lluvia que dejó la calle húmeda, los cerros oscuros y en mi cabeza el recuerdo de un libro de Ramón Díaz Eterovic. "Correr tras el viento" es el nombre, genial novela, genial título, y que fue arrastrada desde el sur hasta mis manos cuando finalizaba mis años de universidad en Antofagasta.

Solo el título de esta novela me transporta en el recuerdo de mi vida en la capital y de mis viajes al sur, de la neblina matinal y el arcoiris del mediodía. Y es que Díaz Eterovic sabe tejer entre sus letras la lana húmeda de la mañana después de la lluvia y las hebras que se mueven con las brisas de la tarde.

Aprovecho ahora de conversarlo para los que lo siguen y de recomendarlo para lo que recién lo conocen.

Yo lo descubrí frente a un pc y en su cuento, uno de los mejores que he leído, "Mi padre peinaba a lo Gardel" y mientras escribo este post vuelvo a leer estas letras. Pero esta vez con otros ojos, con otro cuerpo, no con el de la universidad y mi vida de estudiante, sino con el de mi vida en el trabajo y el recuerdo del último abrazo que le di a mi papá, cuando partí a otros lares, en un terminal de buses, junto a toda mi familia, y en el último y definitivo abrazo. Vuelvo a leer este cuento, en una pantalla y no en el papel como estoy acostumbrado; vuelvo y lo leo sin poder evitar los recuerdos y reparar en cada letra y en la construcción de la melancolía de mi papá que le gustaba el tango, la política y la familia. Entonces se me despierta el recuerdo de la protesta contra Estados Unidos y la invasión a Irak en la calle tomados de la mano. Y así las construcciones de mi vida, de lo que queda y lo fue y el caminar siempre observando hacia adelante.

En fin, el cuento me mueve y remueve en los recuerdos, sentimiento, sensaciones y olores. En fin, vuelvo y lo recomiendo. Simplemente me agradó demasiado volver a leerlo.

Aquí está "Mi padre peinaba a lo Gardel"

lunes, enero 30, 2006

Nací y acá estoy

Nací en el San Juan de Dios en Santiago.
Nací con forcep.
Nací con el ombligo cruzado en mi pecho, que cuando el médico me vio dijo "nació un presidente".
Nací en dictadura.
Nací en Lo Prado.
Nací en el barro y en las goteras del techo.
Nací en la casa de mi vecina que se colgaba al poste para la luz.
Nací entre los pasajes con nombre de isla y la estación San Pablo.
Nací entre tres hermanos.
Nací con un granado y una higuera, más tarde plantaría dos ciruelos.
Nací con los curas columbanos en las poblaciones y las monjas gringas ayudando a sobrevivir.
Nací feliz en el sueño de capital postergada que circunda el Chile que no veo en la televisión.
Nací junto a tres amigos, uno mayor, otro menor y otro que no me recuerda.
Nací con Paulo VI en su muerte y la muerte de Juan Pablo I y la llegada del II.
Nací con la Teletón.
Nací comiendo jalea, nisperos y sémola con leche.
Nací con el Chavo del 8 y después con el perro Lenteja.
Nací y no recuerdo el momento, pero desde que nací la vida ha tenido buen sabor, buen color y buen aroma. Las manzanas saben bien, lo mismo que las sandías. Los perros de mi vida han sido buenos compañeros y los terremotos ya no me molestan. En fin, estos años han sido un buen momento.