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domingo, agosto 01, 2010

"Abuela Grillo" Corto boliviano excepcional

Una amiga, Leyla, colega y activa ciudadana en la lucha por los derechos de nuestra patria, me envió este corto boliviano-danes, llamado La Abuela Grillo. Es una animación hermosa, llena de colores, música increible y una historia que conmueve. Como dice su dedicatoria "para todos los que lucharon y siguen luchando por los derechos del agua".

domingo, junio 24, 2007

De olvido




En Temuco conocí a un niño de un hogar…

Una amiga le preguntó el mes en que había nacido…

No lo recordaba…


No hubo respuesta.


Y qué ocurrió con sus 13 años sin celebrar un cumpleaños.




Congreso - El cielito de mi pieza

viernes, junio 15, 2007

Lluvia, después de la lluvia


Después de la lluvia observé la respiración de los árboles con el vaho de un exhalar calmo, mientras el sol que despunta abriga la madera viva de la ciudad. Santiago ha estado helado, el frío del otoño que se aleja se impregna cada mañana en mi ventana, serpenteando escurridizo al paso de mis dedos para ver a las calles despertar.

Y el viaje en micro, nocturno, bajo la lluvia, sentado, solitario, observando las calles, algunas caras que me acompañan en mi recorrido trivial, pero marcadamente único, como el pasillo despejado, los asientos disponible y el timbre que hice sonar más allá de La Moneda. Al bajarme un perro esperaba que se detuvieran los autos en la Alameda, yo lo acompañé mientras esperaba la señal del semáforo y en el cruce iluminado por los viajeros en pausa, me vi seducido con uno de esos restaurantes de esquinas, con vidrios pequeños y un neón con la forma de su nombre. Un té para abrigar el camino, un pan para alimentar lo que queda de la jornada y la sonrisa siempre bien recibida de quien atiende estos rincones abrigados en las noches de lluvias.

Después de la lluvia los ambulantes se tomaron de nuevo la vereda. Calcetines, bufandas, artesanías y perfumes del metro hasta la oficina en Providencia. Después de la lluvia aun corre agua entre los rieles del metro. Después de la lluvia las palabras, las miradas, el blog.

lunes, abril 30, 2007

Santiago


Tardes en el metro avanzando bajo la tierra, bajo las calles, bajo los autos, bajo la vida de otros miles que también avanzan en autos, sobre las calles, sobre la tierra y sobre mi vida.

Tarde noche, las calles y los tacos hermosos desde mi ventana en la oficina observándolos. Líneas rojas iluminadas que avanzan lento en mi izquierda. Volteo la cabeza. Líneas amarillas iluminadas avanzan más rápido en mi derecha.

Noche, Santiago, el cielo está rojo, aún no llueve... creo que no lloverá.

Mi blog lejos. Retornando la señal desde el centro.

viernes, marzo 02, 2007

Callecita


Piso 22. Observando la calle. País ajeno. Vértigo. Luces, autos y más luces. Una noche más, esta vez en lo alto y en la calle.

Y la noche no habla igual en el mundo. Acá tiene un tono distinto. Con una voz que cruza un par de labios embriagados por un vino rojo y un rojo erótico y un erotismo embriagado, por la voz de la calle.


De pronto un susurro. Mi oído. Y la palabra embriagada que me sedujo.

Mis manos.

Mis ojos...

la noche vino y me robó una fotografía.

*Fotografía: Corrientes - Buenos Aires. Febrero 2007

viernes, agosto 04, 2006

Pequeña fuga

Viernes y la semana no se agota.

Por la calle del costado de la catedral las luces amarillas de un auto alumbran el concreto que en bajada se dirige hacia mi oficina. Desde la ventana solo observo como avanza. Desde mi ventana el vidrio no escandila la luz que va en otra dirección.

El auto pasa y la calle permance ahí. La catedral permanece ahí. Otro auto pasará luego.

Y yo también permanezco aquí intentando encontrar una fuga de mi encierro en el simple movimiento de una luz que surcó el concreto de mis ojos agotados.

domingo, marzo 26, 2006

Aún Soy Un Detenido Desaparecido

Aún sigo siendo un detenido desaparecido. A los 32 años perdieron mi rastro y mi mujer desapareció conmigo. Desaparecí muy joven, cuando me dijeron que sería padre. Desaparecí cuando aún no quería desaparecer. Desaparecí en Argentina. desaparecí en la sierra. Desaparecí llamándome Gerardo Espíndola, con mi esposa de nombre Rita Ales y en su vientre mi hija de dos meses y que aún no conozco.

Y no alcancé a disfrutar la alegría de ser padre. Pasaron tres años para conseguir con mi esposa concebir a nuestra María Victoria, que fue salvada de la muerte y entregada a su abuela materna. Pero aún no la conozco.

De Córdoba me fui a la Sierra, en búsqueda de la calma no encontré sosiego. Mi oficio de comerciante y mi pequeña farmacia no alcanzaron para protegerme de la dictadura. Mi mujer, asistente social tampoco se salvo de ello.

Nuestro trabajo en una organización social poniendo techos en barrios de obreros y el pensamiento ajeno a la dictadura nos pasaron la cuenta.

Y ya creo que morí, así lo han dicho, así lo han querido hacer saber. Y mi mujer también creo que murió, su destino estaba escrito al momento del parto y los diálogos que hablaban de una sobredosis de anestesia o una inyección de aire después de dar a luz.

Desaparecí joven, en medio de la alegría de ser padre, en el amor de mi mujer.

Desaparecí en la sierra.

Desaparecí en 1977, un año antes que yo naciera.


"Escribí esto en AtinaChile al cumplirse otro año más del inicio de la dictadura en Argentina.

Unas palabras para no olvidar, en recuerdo de MI TOCAYO de nombre y apellido …que nunca hizo daño y que partió a la sierra”.

lunes, marzo 13, 2006

Estado de Sitio

Situado en el centro del espacio, los ojos hacia el cielo y una sonrisa que se mueve y sale volando por una brisa azul, como aquellas de los días de verano cuando solo una mínima nube es un blanco lunar en el filmamento.

Situado en el centro del espacio busco el punto de la felicidad que marca el inicio de una hebra, que luego es hilo, piola, soga y cuerda para amarrala en el cuello y colgarme de la sublime gracia que me hace sonreír. Atarla a mis pies o en mi muñeca izquierda y mi muñeca derecha, para no olvidar y recordarla cada vez que miro al oriente o al poniente.

Situado en el desierto caminando por la ruta seca de una vida pasada y los pasos que otros marcaron la huella que hoy recorro, recogiendo recuerdos y guardando experiencias que no son mías, pero que en algún momento me auydarán a seguir esta seca ruta iluminada.

Situado en este momento de mi vida recorrida.

Situado frente al mar, la cordillera, el sol y los valles.

Situado frente a mi reflejo que a veces desconozco.

Situado para mirarme, saludarme, presentame y conocerme.

Situado en este sitio donde escribo.

Situado en la palabra.

Situado en el silencio.

Así de simple. Situado en este momento.

viernes, febrero 24, 2006

Se Detuvo

Si el tiempo me dijera "detente un rato, que yo me detendré contigo", me sentaría en una cuneta de la esquina y obsevaría cómo el resto de la gente camina y los vehículos se mueven. Yo con mis manos en la nuca, de seguro preferiría solo contemplar el cielo.

Y es que por momentos me siento viviendo lo mismo cada día; oficios, olores, rutinas y sabores similares de esta vida siguiendo micros y capeando soles, tecleando códigos y leyendo rayas.

Pero el tiempo me habló, se sentó a mi lado y se detuvo... yo escribí en mi blog.

martes, enero 24, 2006

Luces de la Ciudad

* Escalera de Chinchorro

Sobre las luces amarillas de la noche en la ciudad tengo una cierta predilección. Será un fetichismo urbano, pero me da demasiado placer ver en la tierra dibujada en medio de la nada solo franjas, solo líneas, solo hileras de puntos amarillos que marcan calles, que circundan el mar, que iluminan y que guían algún camino de otros que seguirán avanzando por el mismo rumbo.

Y así, desde un avión en un vuelo nocturno observar cenital las franjas que delinean la vida gregaria de los seres, de los humanos, de los que se desplazan bajo estos focos que permiten ver el camino y asegurar el paso cuando la penumbra es completa. En este vuelo, surcando el cielo y la suspensión del cuerpo y las ideas, ver el reflejo, ver el brillo en movimiento del mar que acompaña tranquilo mi viaje solitario, mientras abajo muchos tejen inconscientes sus fantasías entregados al sueño del descanso merecido.

Pero cuando la carretera es la que me mueve, en medio del vació de la tierra y el colador de estrellas que me observa desde arriba, interrumpo mi sueño por las luces que se filtran entre la ventana y la cortina del bus que ingresó a un pueblo, que da sus primeros pasos por una ciudad que duerme y que en medio de su tranquilidad solo nos ofrece luces amarillas. Interrumpo mi sueño, por el paso de las luces fuertes y efímeras, de un camión nacido de la boca de un camino oscuro que de pronto nos cruza, nos intercepta, nos saluda y sigue su rumbo fugaz por el sentido contrario a mi destino.

Esas son las luces que me divierten y me dan placer. Son como una orgía cuando se reúnen y vienen flotando sobre los barcos que atracan en el puerto, cuando pasan sobre un auto y dejan una línea incandescente que quedó estática en el aire, incluso son para embriagarse al caminar por una fábrica y una industria solitaria que en medio de un callejón encienden las señales de una semiótica que poco me dice, pero que mucho me estimula.