jueves, junio 01, 2006

Yo vengo a ofrecer esta canción

Hoy con ganas de oír música... el pc, la noche, el cielo nublado y una leve llovizna para acompañar este fin de jornada tarareando a Fito Paez.

Comparto esta canción, excelente para iniciar el mes.


Yo vengo a ofrecer mi corazón
Fito Paez

Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre que se llevo el río
Yo vengo a ofrecer mi corazón

No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan útil como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor

Luna de los pobres siempre abierta
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Como un documento inalterable
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco más

Cuando no haya nadie cerca o lejos
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Cuando los satélites no alcancen
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Y hablo de países y de esperanzas
Y hablo por la vida, hablo por la nada
Y hablo de cambiar esta nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás

Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón

domingo, mayo 21, 2006

Sentado en el Cinema Paradiso

Los besos no se censuran

El otoño está más frío que de costumbre en el norte. Ya el mar está dejando caer sobre la ciudad su aliento blanco, que cubre las calles de esa frágil niebla que pone difusa las amarillas luces de las noches y de las avenidas. Yo en mi casa; hoy domingo y hace poco terminé de ver "Cinema Paradiso". Ya la había visto cuando era niño y recuerdo que terminé triste después de verla. Recordaba su música (hermosa), algunos personajes y varios pasajes de esta cinta, por eso y porque es una gran cinta, es que era necesario volver a verla. Y aquí estoy, quizás con el mismo sentimiento que cuando era un niño. Con esa nostalgia extraña de la historia de otros, en un pueblo lejano, en una época anterior y que yo solo observo desde una ventana, pero que me atrapa en la simpleza de la cotidianeidad universal de nuestra vida común, de amores, familia e historia.

Toto, Alfredo, el cine, el loco, el pueblo, la gente, la calle, el cura... la madre, el castigo, la guerra, la pena, el fuego, la pantalla... Chaplin, las risas, la inocencia, el pecado, la vida, el pueblo... yo sentado junto a mi mamá compartiendo una tarde y un domingo.

La película volando por un muro que se proyecta a través de la ventana en una plaza, para conseguir la magia de un momento conmovedor, donde sin duda yo también fui un protagonista. La secuencia de imágenes irradiadas desde la solidaridad cómplice de un niño y de un viejo que en la soledad de un cuarto observan como otros escriben una historia nueva solo con una sonrisa.

Solitarios siempre, pero siempre con compañía. El racconto constante en búsqueda de la raíz que duele porque es profunda, porque es tan propia como el origen del amor por la vida y que por lo mismo da temor a enfrentar.

Tras las cortinas la tarde que se hace noche y un viento que enfría lo que queda de jornada en estos días de otoño. Yo en mi casa, en silencio viviendo esta creación que hasta ahora me emociona. El cine y el paraíso son los protagonistas y yo solo un invitado. Apago las luces y comienza a rodar la vida, que se proyecta sobre nuestras almas el Cinema Paradiso.

jueves, mayo 18, 2006

A n t u c o

Va un año desde aquel dolor en mi garganta provocado por ese nudo que aprieta demasiado fuerte y que se apoderó de mi cuello, del de mi vecina acá en el norte, de mis amigos del sur, de los que no conozco en el centro y de mi Chile entero al ver tanta muerte reunida.

Es que la cordillera se los tragó, les nubló la mirada, les detuvo su paso y los arrulló en el silencio de su juventud, forzada a caminar hacia la muerte cuando la irresponsabilidad de aquellos que ostentan poder ordenan y no piensan, obligan y no miden, mandan y no sienten, y sin reparar en el otro, en el semejante, en el compatriota, hacen que sus órdenes se transformen en un cuchillo que atraviesa silencioso la dignidad de un ser humano. Pero que esta vez la estocada cruzó más allá del orgullo y se alojó en el corazón de los más de 40 que murieron en las alturas de esa nieve enfurecida.

Que miseria...
Que miseria...
Que horrible y que miseria...

Y que larga debió ser la espera en el gimnasio de ese Regimiento, mientras Antuco pasaba a la historia, tan largo como este año cuando aun continúan esperando para entender el porqué de la tragedia.

Antuco a un año...
Antuco de los otoños más bravos.

domingo, mayo 14, 2006

Hay días buenos y días mejores

Hoy finalizo el domingo con mi familia celebrando a mi mamá y a mis hermanas que también son mamás. Primero algunos fueron al cementerio a ver a mi papá... algunas flores, arreglar el pasto, limpiar y conversar en el valle donde descansa. Otros en casa arreglando el almuerzo sorpresa para festejar el día.

Un buen domingo, cocinando, comiendo, conversando y riendo... primero el almuerzo, más tarde el té y después cantamos recordando a Roberto Carlos... jeje... todos alrededor de la mesa, para seguir jugando y finalmente bailando un tango con mi hermano.

Mientras escribo acaban de pasar las doce de la noche.
Ya es lunes.
Ayer fue domingo y fue bueno.
Mi perro ladra en el patio a la penumbra del pasaje mientras escribo este pequeño post en mi blog de medianoche.

sábado, mayo 06, 2006

Hoy

Hoy es sábado,
es mayo,
es otoño,
es Arica
y soy yo.

El sol, el cielo, la ventana con el vidrio y algunas manchas. Un bostezo en recuerdo del temblor que me despertó anoche a eso de las cinco de la madrugada cuando yacía entregado a la sábana, almohada y mi pijama.

Hoy es mediodía,
es viento,
es casa,
es costa
y es Gilberto Gil tocando en mi pc.

Y sobre mi escritorio algunas monedas del pasaje en la semana. Un par de pilas que debo cargar aprovechando que es sábado y como estoy sin calcetines ya me dio un poco de frío.

Hoy es blog,
es letra,
es palabra,
es texto
y es minuto más escribiendo.

sábado, abril 29, 2006

Drexler para finalizar abril

En mi último viaje a Antofagasta, junto con el paseo por los recuerdos de los años de universidad y de las primeras experiencias laborales, en el reencuentro con los amigos, las calles, los soles, el mar y los pasajes de mi vida de un pretérito cercano; recogí varios nuevos recuerdos que me traje a Arica, y junto con ello un cd que por estos días me tiene muy pegado oyéndolo mientras trabajo. Se trata de Jorge Drexler, ese uruguayo que muchos conocimos por la canción "Al otro lado del río", la que ganó el Oscar, por la cinta "Diarios de Motocicletas" y que es mucho, pero mucho más que ese farandulero premio.

Abril para Drexler y su disco Eco sonado todo este mes en mi pc, me quedó con una de las muchas canciones que he tarareado estos días.





Se Va, Se Fue

Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba sólo, en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir,
como si un peso comenzara a ceder,

se va,
se va,
se fue…

Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya ni siquiera porqué,

se va,
se va,
se fue…

Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final,
hay que pensar que la tristeza también

se va,
se va,
se fue…

lunes, abril 24, 2006

Recuerdos sin hebra

"Mi paso ha retrocedido
cuando el de ustedes avanza
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido"
Violeta Parra - Volver a los 17

Estoy a una semana de dejar mi trabajo en El Morrocotudo, para integrarme al equipo de la Gobernación de Arica. Un tránsito inesperado, un proceso de aprendizaje y una oportunidad que no puedo dejar pasar.

Los recuerdos del inicio de nuestro diario, que no es diario, pero que sí es plaza, almacén de barrio, ágora, paradero, micro, tren o lo que sea; de este lugar de encuentro para conversar, se me cruzan en una mezcla de palabras, sentimientos y emociones, donde no hallo la punta para desenhebrar la madeja y comenzar esta historia. Pero qué más da, si ya está sobre mis ojos los recuerdos de un septiembre en martes 13 y su primera publicación titulando la oscuridad de una noche en Arica sin energía. Los recuerdos, los logros, las metas, las satisfacciones y premios que fui recogiendo de cada texto leído, de cada conversación, de cada sorpresa, para crecer bastante, pero no lo suficiente, por el camino recorrido.

Domingo en la noche, aunque ya es lunes en sus primeras horas. Y recordé esta canción de la Violeta, la que más me gusta porque al oírla me mueve hasta las tripas, mientras comparto algunas letras sueltas para este medio que nunca fue mío y que siempre será nuestro.

martes, abril 18, 2006

Otro de los tantos regresos

Perdón por la demora... ahora regreso caminando

domingo, marzo 26, 2006

Aún Soy Un Detenido Desaparecido

Aún sigo siendo un detenido desaparecido. A los 32 años perdieron mi rastro y mi mujer desapareció conmigo. Desaparecí muy joven, cuando me dijeron que sería padre. Desaparecí cuando aún no quería desaparecer. Desaparecí en Argentina. desaparecí en la sierra. Desaparecí llamándome Gerardo Espíndola, con mi esposa de nombre Rita Ales y en su vientre mi hija de dos meses y que aún no conozco.

Y no alcancé a disfrutar la alegría de ser padre. Pasaron tres años para conseguir con mi esposa concebir a nuestra María Victoria, que fue salvada de la muerte y entregada a su abuela materna. Pero aún no la conozco.

De Córdoba me fui a la Sierra, en búsqueda de la calma no encontré sosiego. Mi oficio de comerciante y mi pequeña farmacia no alcanzaron para protegerme de la dictadura. Mi mujer, asistente social tampoco se salvo de ello.

Nuestro trabajo en una organización social poniendo techos en barrios de obreros y el pensamiento ajeno a la dictadura nos pasaron la cuenta.

Y ya creo que morí, así lo han dicho, así lo han querido hacer saber. Y mi mujer también creo que murió, su destino estaba escrito al momento del parto y los diálogos que hablaban de una sobredosis de anestesia o una inyección de aire después de dar a luz.

Desaparecí joven, en medio de la alegría de ser padre, en el amor de mi mujer.

Desaparecí en la sierra.

Desaparecí en 1977, un año antes que yo naciera.


"Escribí esto en AtinaChile al cumplirse otro año más del inicio de la dictadura en Argentina.

Unas palabras para no olvidar, en recuerdo de MI TOCAYO de nombre y apellido …que nunca hizo daño y que partió a la sierra”.

viernes, marzo 24, 2006

Viajando, viviendo, recordando

De vuelta al nido
Arica con sol y calor

Estuve tres días por allá en el centro. Santiago y mis orígenes a fines de los 70 resumidos en algunas horas caminando por las calles junto a los autos, edificios y un país en desarrollo que a veces no alcanzamos a dimensionar desde este extremo. Abrazos y saludos para los que conocí, abrazos y cariños para los que reencontré y así fueron pasando los minutos en mis días en la capital.

Menores fueron las horas de mi tiempo en Valparaíso, pero no así fue la intensidad de este puerto. La noche y las luces en los cerros con mi amarillo fetichismo de brillos nocturnos dibujados en la nada. Mi encuentro de frente con cerros de colores, escaleras interminables, esquinas recién salidas del sacapuntas y una ciudad con cuerpo, con historia y demasiada pasión.

Fue así de extraño el momento de descubrir que Valparaíso no es una ciudad, sino que es poesía. Caminar entre versos, palabras y rimas, observar a lo lejos cómo una gaviota lleva en su pico una palabra y cómo esa palabra se transforma en oda junto con los barcos en el puerto.

Me sentí a gusto en la esquina esperando a que la metáfora cambiara a luz roja para cruzar una calle. Me sentí a gusto al pararme en el centro de una avenida para apreciar la frontera de los sentidos. Me sentí y me senté en una escalera a ver como desde el techo de una vieja casa salía volando un poema.

Hoy ya estoy en mi Arica con sus otros poemas, sus otras historias y con mi blog reparando en el recuerdo de estos días que pasaron.